¡El Bajío tan lejos de la 4T y tan cerca del conservadurismo!

Por: Víctor Hernández Luévano | Psicólogo de Profesión, Librero y Criticólogo de Corazón

A lo largo de nuestra historia, en diferentes pasajes de la misma, en el centro del país, o zona bajío, se han gestado una amplia gama de luchas entre bloques de conservadores y liberales. Los más representativos se han ubicado en el Estado de Querétaro, (o lo que actualmente lo conforma); tenemos el antecedente de la conspiración de independencia de la entonces Nueva España, iniciada por personajes como Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Pérez, los hermanos Emeterio y Epigmenio González; conspiración que desembocaría en el famoso “grito de Dolores” ejecutado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla el 16 de septiembre de 1810; y con ello el arranque formal de la lucha independentista.  Mención especial tiene décadas posteriores el famoso “Sitio de Querétaro”, en el mes de mayo de 1867, cuando el país estaba ocupado por franceses y con un emperador espurio de origen austriaco (que por más que el sector de escritores de pacotilla se han esforzado por vender el discurso de  que fue un gobernante que por más supuestas ideas liberales, amplias y de avanzada; no dejó de ser un intruso en la política nacional, y que él, junto a dos de sus promotores, pagaron lamentablemente con su vida en el hoy histórico Cerro de las Campanas, espacio emblemático de la conservadora ciudad de Querétaro.  Así fue el destino de quienes se aferraron a mantener el régimen de castas y privilegios heredados del antiguo virreinato. En el caso de Aguascalientes, estado que luchaba por mantenerse independiente de su vecino Zacatecas, (que poco a poco mostraba  un carácter más liberal), parecía ajeno a la dinámica de cambios; sin embargo, sus primeros gobernantes como lo fueron Pedro García Rojas, mostraron un interés por hacer de esta antigua Villa, un lugar próspero que fuera acorde a los tiempos de la reconstrucción de la república; y para el tiempo de la revolución; funge como escenario de la llamada “Soberana Convención Revolucionaria”; donde se logra reunir a los principales liderazgos nacionales que buscaban establecer acuerdos de unidad que generaran los cambios socioeconómicos que se requerían para transformar el sistema porfirista que, para variar, seguía manteniendo el mismo modelo virreinal, que poco a poco dejaba en las manos de los mismos grupos conservadores el sistema de privilegios que se reusaban a desaparecer.

La zona centro del país, formada por los estados de Aguascalientes, Guanajuato, Altos de Jalisco, Querétaro, por mencionar los más representativos; han trazado un camino histórico marcado para la hegemonía de ese núcleo conservador, el cual, históricamente se ha opuesto a los cambios nacionales en beneficio de la nación. Aquí predomina la práctica del culto religioso cristiano-católico; representándose en instituciones educativas con fuertes vínculos a diversos grupos de extrema derecha como son el Yunque, Opus Dei, Legionarios de Cristo, por mencionar algunos, que si bien tienen influencia en otras latitudes nacionales e internacionales, resulta preciso remarcar que en esta zona geográfica, es por excelencia su bastión de dominio y control, que se traslada a otros escenarios como el ámbito empresarial, donde las cámara como Coparmex, sus miembros mantienen un puente de influencia en el terreno educativo, laboral, empresarial y como destino último, el terreno político. Con la filia panista por excelencia, el centro del país se ha convertido, desde 1991, paulatinamente hasta el inicio del siglo XXI, en un bastión estratégico para la construcción de su último destino. La presidencia de México. En el caso de Guanajuato, son 30 años ininterrumpidos de dicha hegemonía, que se inicia con la gubernatura interina del panista Carlos Medina Plascencia, para reemplazar al entonces gobernador priista Ramón Aguirre; y que a partir de 1994, con el triunfo electoral de Vicente Fox, (quien seis años después se convertiría en el primer presidente de México no priista); se vendría una escalada de posicionamiento de la entidad como modelo ejemplar para el desarrollo de un esquema empresarial vinculado al poder político; (recomiendo la lectura del libro “La última cruzada de los cristeros a Fox” de Edgar González Ruiz); y así llegamos a tres décadas de este dominio político. La vorágine empresarial ha hecho de este estratégico estado, un polo industrial y comercial; pero también la entidad más insegura por los fuertes vínculos del crimen organizado, como consecuencia de acuerdos, pero sobre todo, del abandono de las clases más desprotegidas, montando un escenario de papel impresionando un desarrollo ficticio. Con el arribo blanquiazul a Guanajuato, se han consolidado como partido casi-único al frente del poder ejecutivo, así como los ayuntamientos más importantes por la distribución poblacional destacando los casos de las ciudades de León, Irapuato y Celaya; (en los últimos dos comicios, han perdido la fuerza en Salamanca, hoy espacio opositor); esto les ha permitido permear en entidades vecinas como Aguascalientes y Querétaro, estados que si bien recibieron la llegada del PAN- gobierno entre 1997-1998; de la mano también de empresarios acaudalados (como lo fueron Ignacio Loyola Vera y Felipe González González respectivamente); pronto ejercieron la fuerza que habrían obtenido de las urnas, mostrando el cuño conservador y represor. En el caso de Loyola Vera, el encarcelamiento de personajes como Sergio Jerónimo Sánchez, líder de la organización FIOZ (Frente Independiente de Organización Zapatista), y en el caso del gobernante aguascalentense, (destacado miembro del grupo católico denominado “Caballeros de Colón”); también fue encaminando políticas sumamente conservadoras, tales como la prohibición del uso de minifaldas en las oficinas gubernamentales, y la feroz persecución a periodistas opositores a su gobierno. A diferencia del caso Guanajuato, en Aguascalientes y Querétaro si vivieron un momentáneo regreso del PRI, como consecuencia de un desencanto ciudadano por doce años de administraciones panistas;  y su quehacer abusivo, corrupto y demasiado retrógrada. Sin embargo, la combinación de un mal manejo político de los sucesores tricolores, quienes pensaron que regresaban a la era del Maximato de Calles, y el deterioro del mismo modelo neoliberal impulsado por Carlos Salinas de Gortari desde 1988 y agudizado por los panistas, les dio un duro revés a mediados del sexenio peñista y el regreso a estos estados del blanquiazul fue inminente, (no como una opción, sino como voto de castigo), pero ante una débil opción realmente opositora, fueron los depositarios de esa alternancia política. A partir de su regreso político, el PAN ha establecido un cómodo camino político, sin una fuerza opositora real, que si bien en 2018, fueron escena de cambio con el triunfo presidencial del morenista Andrés Manuel López Obrador, dicho triunfo no se ha visto reflejado en una presencia real del movimiento-partido que encabeza el actual titular del gobierno federal. A pesar del triunfo de “AMLO” en 31 entidades del país, incluidas las conservadoras Aguascalientes y Querétaro; Morena no ha tenido, ni la conducción, ni una  iniciativa,  y mucho menos la creatividad, para realmente estar construyendo una bandera que retome las causas de la ciudadanía de estos estados, (aunado a pésimos perfiles en las candidaturas), lo que se ha reflejado en sendas y doloras derrotas. Quizá por el llamado “efecto López Obrador”, en 2018, el triunfo arrastró cierto número de diputados locales y ayuntamientos en dichos estados, pero en los procesos posteriores, han sido jornadas electorales muy tranquilas para los panistas; con un PRI, antiguo opositor; reducido a una fuerza marginal que no le hace ningún daño, y que por el contrario, (es probable que gran parte de su fuerza electoral actualmente porten la playera blanquiazul); y aunque Morena se ha posicionado como segunda fuerza; le ha dado al PAN una cómoda ventaja para triunfar electoralmente, ubicándose como una lejana alternativa de cambio, oscilando entre los 25-40 puntos de diferencia con respecto del partido hegemónico.

Para tener un panorama más amplio de lo que esto representa se lo explicaré de la siguiente manera. En 2018, en ambos estados, además del triunfo electoral del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador; Morena y sus aliados (PT y el ahora desaparecido PES), se hicieron de un rango oscilante entre los tres a cuatro diputados locales por el principio de mayoría relativa; así mismo de la primer minoría del Senado de la república, y entre 1 y 2 diputados federales; consolidándose como segunda fuerza electoral en estas  entidades, desplazando terriblemente al otrora partidazo, PRI a una fuerza marginal y en franca desaparición; que  los dejaba por ocasión primera a este partido, sin representantes federales en el congreso mexicano federal; (destaca el caso de Querétaro capital, municipio del cual obtuvo una votación “cerrada” en lo que se refiere a la elección de ayuntamiento, y que tuvo que ser resuelta en tribunales electorales, y que si bien se decantó el triunfo para el PAN, dejó el precedente del avance de MORENA en la capital).

En este 2021, con nuevas elecciones federales y locales; había expectativas altas de mejores resultados para la llamada “izquierda”; pero esto no fue así.  No solamente no se avanzaron, sino que se perdieron los pocos espacios  que se habían conseguido tres años atrás, (y que si bien MORENA consolidó su fuerza en otras entidades y conservó su mayoría en la cámara de diputados federales, con lo cual se asegura el control del presupuesto para programas sociales); los casos de Querétaro y Aguascalientes son significativos, porque se convirtieron en las excepciones y quedaron relegados sin una oposición real que demostrara una alternativa ciudadana con un contrapeso. (Es curioso el discurso de algunos ilusos que se espantan de la mayoría legislativa para el presidente de México, pero esa misma preocupación no la reflejan en el terreno local). Pareciera, que para el PAN, la notoria ausencia del PRI y la debilidad de MORENA para construir escenarios sólidos, ha sido positivo para erigirse como fuerza única, pero con cuestionamientos fuertes al momento de que inicien las nuevas administraciones municipales y legislativas. De entrada está en la utopía la posibilidad de hacer frente a temas como la despenalización del aborto en estos “pujantes” y “marianos” estados del centro del país.

El resultado es tener dos entidades sin representaciones federales de oposición, lo cual deja el escenario para la construcción de grupos extremistas que estarán dispuestos a mostrar su tiranía y sin contrapesos reales, pueden pasar las leyes que sean afines a la preservación de intereses familiares que han conservador por décadas. Querétaro tendrá nuevamente un gobernador emanado de la clase empresarial, y con el espaldarazo del ex gobernador priista Mariano Palacios Alcocer, con quien además guarda vínculos familiares, les permite seguir tendiendo comunicación para el beneficio de las familias burguesas de siempre; (por cierto, su sobrina, Tania Palacios, quien iniciara carrera política en la actual administración panista encabezada por Francisco Domínguez como titular de la Secretaria de la Juventud, órgano que únicamente ha servido para pagar los favores políticos de campaña a los “Juniors” de las familias potentadas del estado, allá en 2015; de ahí en adelante, la chica totalmente Palacios, pasó a ser diputada local por la vía plurinominal, y ya prepara su cajita de huevo San Juan, con todos sus  tiliches necesarios,  pues un nueva encomienda le espera en el edificio del Centro Cívico, para fingir, perdón, fungir como regidora en la nueva administración del reelecto Luis Nava (dedo chiquito del gobernador Domínguez),donde seguramente estará levantando su dedito junto a la “hígadito” de  María Alemán Muñoz-Castillo, y  juntas, las regidoras prianiaguadas, impulsarán más cambios de usos de suelo en detrimento del medio ambiente, para saciar el apetito inmobiliario, incluido el del padre de Tania, el notable notario Humberto Palacios Alcocer, hermano del ex gobernador Mariano Palacios, y esposo de Martha Kuri González…¡Adivinó!…hermana del gobernador electo Mauricio Kuri González.

 En Aguascalientes, “la tierra de la gente buena”, se prepara el camino cómodo de una nueva legislatura, también dominada ampliamente por el PAN, con personajes de tocho morocho, o más en la jerga hidrocálida (así bien mucho reborujada), afines al gobernador Martín Orozco y la actual alcaldesa Teresa Jiménez, “Lady Veolia” o “Lady Licencias” (porque solo sabe pedir licencia para correr de un cargo a otro), quien ya prepara también sus cajitas de huevo sabropollo,  para hacerle compañía a Margarita Zavala, Santiago Creel Miranda, entre otros golpistas, y ser diputada federal y desde ahí injuriar y contravenir en todas las iniciativas en beneficio del pueblo…¡claro! sólo por unos cuantos meses, pues desde la Ciudad de México amarrará su candidatura para la gubernatura en 2022, (si es que cierto prominente empresario gasolinero, promotor de “energías limpias” y “Jr del taco” de la tradicional Colonia Del Trabajo, no se le cruza en la búsqueda de dicha nominación).

Mientras tanto parece que MORENA-PT Y VERDE estarán como el chinito ¡Nomás Milando!

      – ¿y el pueblo?

 Pregunta inocente  el charro machorro  a Doña Beba…

  • ¡Ay Charro!, pues esos jodiéndose y votando por los mismos de siempre, para que las cosas permanezcan igual que siempre.

Comentarios: hdezluevano27@gmail.com

PD: En la próxima entrega, una buena descripción de los “angelitos” que disfrazados de izquierdistas se han apoderado de las izquierdas de estos mismos estados.

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