Diálogos con la militancia: Giras o precampañas

Por: Pedro Moreno Granados | Politólogo

En 1963 y hasta 1966 en un lugar alejado de Querétaro, como a unos 12,274 km en línea recta, se comenzó un proceso de limpieza de “los cuatro viejos” con intención de reformar cuatro cosas: cultura, costumbre, hábitos e ideas. Un movimiento radical de cambio que culminó en una revolución cultural sangrienta, con un sinfín de presos políticos y muertos, así como la persecución de todo lo que se consideró formar parte de los explotadores, en una tragedia que intentó dar paso a un sistema económico, político, social y cultural del pueblo.

Dicho suceso histórico es interesante ya que, no solo sacudió una sociedad, sino que también es un ejemplo claro de cómo las ideas pueden transformar realidades y como la sociedad o el pueblo organizado pueden dar sorpresas a la clase política constituida, sin reducir el grado de violencia que esto conlleva.

En Querétaro, no en igual grado de radicalización, pero sí con una intención similar, una parte de la izquierda se ha intentado agrupar en el partido de morena para ser la oposición con el propósito de limpiar a “los viejos” del estado. Se han realizado acciones de cambio, como lo es la intención de presentar la iniciativa de ley de matrimonio igualitario por cuarta vez; sin embargo, no solo es un problema ser una oposición de un gobierno extremadamente conservador y de derecha, sino que, además los dirigentes de morena son una clase política endeble que entre ellos mismos han terminado por romper la poca organización que un partido político otorga a los movimientos de izquierda.

Con resultados lamentables en las elecciones pasadas y la pérdida de los pocos espacios de poder público que se había conseguido en el 2018, el partido ha intentado re-organizar a su militancia, iniciar nuevamente sus procesos de afiliación, además de generar cuadros y comités a través de recorrer el territorio e invitar a la ciudadanía a unirse al partido de la regeneración nacional para los procesos del 2024; lo que del dicho al hecho se pierde ya que, los dirigentes estatales segregan más que unir y se sienten más lejanos de la ciudadanía que incluso la dirigencia nacional.

Al respecto, Gaetano Mosca mencionaba que “cualquier clase política de cualquier forma constituida, no confiesa nunca (ni lo hará) que […] su autoridad reside según la creencia en la voluntad del pueblo” y es por esto que la dirigencia estatal e interesados, han empezado su carrera para permanecer en las cúpulas del partido, legitimando su permanencia a través de la conformación de comités que respondan a los ideales de la persona y no del proyecto, bajo el argumento de que conocen los problemas de la ciudadanía y que la gente los respalda; sin embargo ese respaldo es por un costo político ya acordado, no por la intención de trabajar por un bien colectivo ni para contraponerse al gobierno actual.

Este proceso de “giras” para escuchar a la militancia resaltan solo las intenciones de perpetuarse como clase política de unos cuantos y de acceder a las cúpulas del partido a otros, pero no habla de un verdadero interés para generar un plan de trabajo o acciones reales para hacer de Querétaro un estado con bienestar, a pesar de ser panista y a pesar de no haber renovación de dirigencias, los interesados ya empezaron a hacer su campaña para ver quién junta más gente, en vez de pensar en una limpieza de viejos.

Los dirigentes y candidatos a dirigentes de morena Querétaro parece que le han aprendido bien al modelo priísta del corporativismo, pero depende de la ciudadanía organizada decidir si se va a permitir que se ocupe al partido para fines personales o se va a trabajar en sintonía al proyecto nacional para hacer una verdadera revolución cultural acorde a la cuarta transformación.

Contacto: Pe23mg@gmail.com

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